viernes 12 de junio de 2009

11 ERRORES GARRAFALES EN LA ALIMENTACION DEL PERRO

HAY QUE CAMBIAR EL ALIMENTO CADA CIERTO TIEMPO, SE ABURRE DE COMER LO MISMO

No hay duda, todos los amos se han preguntado en alguna ocasión cómo es posible que su perro pueda comer siempre lo mismo. Grave error: inmediatamente después se aventuran a introducir alguna variante alimentaria que alegre esos aburridísimos menús a base a alimentos extrusados. (pellets) ¡Cuidado! Si estas variaciones san habituales, el animal se convertirá en un gastrónomo caprichoso, expuesto, además, a problemas digestivos. ¿Por qué? Cada extrusado, así como los distintos tipos de carnes frescas, tienen una composición diferente (varían en contenido energético, grasas, cantidad de proteínas…) y, salvo rarísimas excepcones, la flora microbiana del intestino canino se adapta a un solo tipo de alimentación; los cambios bruscos provocarán, por tanto, la aparición de toxinas y alteraciones intestinales. Primera norma: nunca someter al perro a un vaivén de comidas y novedades, no lo necesita ni le sienta bien.

LO QUE ES BUENO PAR MÍ TAMBIÉN LO ES PARA MI PERRO
Sin duda, los que piensan así mal de antropomorfismo: extrapolan su forma de alimentar a sus animales de compañía y no consideran los peligros que esta táctica conlleva. Aunque el perro engulla con voracidad las sobras de carne, tortillas, la realidad demuestra que el organismo de los canes no tiene nada que ver con el de los humanos. Basta con señalar, por ejemplo, que el perro sólo tolera el almidón (pasta, arroz…) si está debidamente cocido, y siempre en pequeñas cantidades. Por otro lado, no hay que olvidar que sus necesidades minerales y vitamínicas son muy distintas a las del hombre; sin ir más lejos, un cachorro necesita un 400% menos de vitamina D que un niño. Segunda norma: un perro jamás deberá comer lo mismo que sus amos.

LOS ALIMENTOS PREPARADOS SON PURA QUÍMICA
Se tiende a pensar que los componentes de las dietas comerciales no son naturales. Sin embargo, basta con leer las indicaciones para descubrir que su composición está basada en harinas cárnicas y carnes frescas. Si, es cierto que se utilizan aditivos, pero gracias a ellos las grasas no se oxidan ni resultan, a la larga tóxicas. Además, si los alimentos húmedos no llevaran conservantes, serían un desastre lleno de hongos y bacterias. Todos los aditivos pasan por un riguroso control de sanidad que garantiza su total inocuidad. Tercera norma: los aditivos que contienen los alimentos preparados nunca deben convertirse en una razón para rechazarlos.

UN HUESO AL AÑO NO HACE DAÑO
“Mi perro siempre ha comido huesos y nunca le ha pasado nada”, suelen comentar algunos amos. De acuerdo, pero si continúa haciéndolo, ponga una vela a San Francisco. Obstrucción intestinal, ahogo y hemorragias en sistema digestivo son sólo algunos de los desastres que puede ocasionar la ingestión de huesos. También es importante desterrar la idea de que un hueso es un limpiador dental perfecto, ya que puede provocar fracturas en los dientes. Cuarta norma: eliminar los huesos de la dieta del animal.

PELLET Y COMIDA CASERA, EXCELENTE MEZCLA
Añadir comida casera a un alimento pellet, cuya composición se basa, precisamente, en harinas de carne y carne magra, no es lo más adecuado. Esta práctica aumenta las proporciones de proteínas, favoreciendo algunos problemas digestivos. Conviene señalar que las dietas industriales de primera calidad contienen carnes y harinas cuya composición y equilibrio nutricional es muy superior al ofrecido por los despojos para animales que se venden en los mercados. Quinta norma: un alimento completo no necesita ser suplementado con raciones de carne.

LAS PROTEINAS DAÑAN LOS RIÑONES
Es cierto que el riñón se encarga de eliminar la urea que genera la digestión de las proteínas, pero de ahí a pensar que su aporte puede dañar este órgano, hay un abismo. No hay que olvidar que las proteínas constituyen la base fundamental de la dieta canina. Estas se encuentran en pescado, carne magra, huevo… Nunca hay que reducir sin razón justificada el aporte proteínico; podría tener consecuencias fatales.
Cabe destacar que los requerimientos de proteínas son diferentes en cada etapa del animal, y es por esto que no se debe dar a un cachorro alimento de adulto. Sexta norma: las proteínas son imprescindibles para que el animal conserve en buen estado sus funciones vitales.

MÁS CALCIO = OREJAS RECTAS
Ningún dato científico ha confirmado que el enderezamiento de las orejas esté relacionado con el calcio. Los amos, por lo general, cometen el error de dar calcio a sus cachorros con la esperanza de fortalecer sus orejas, sin valorar que éstas sólo se enderezarán con la edad, independiente del calcio suministrado. Las orejas estan formadas por un tejido cartilaginoso que no fija el calcio, pues, de lo contrario, se volverían más rígidas y frágiles. Séptima regla: hay que permitir que las orejas se desarrollen por si mismas, y utilizar el calcio sólo para solucionar otros problemas óseos.

¿GRASA?, NUNCA JAMÁS
Nadie pretende criar perros fofos, pero lo cierto es que la grasa es esencial para el animal. Su importancia radica en que contiene componentes fundamentales que aportan energía. Además, también resulta necesaria para evitar el estreñimiento. Novena regla: hay que desechar la idea de que la grasa dificulta la digestión y conduce, irremediablemente a la obesidad. Un aporte justo resulta imprescindible para la salud del animal.

COMER UNA VEZ AL DÍA, LO MEJOR
Darles de comer una sola vez al día es comodísimo para el amo. Y ésta es precisamente la razón de que muchos perros tengan que esperar 24 horas para zampar, con voracidad, el único alimento que reciben. ¿A quién puede extrañar que el resto del día mendigue sin descanso detrás de los niños o debajo de la mesa a la hora del cenar? Está claro que no todos los perros son iguales ni tienen las mismas costumbres, pero, aun así, ninguno se verá favorecido con esta práctica. Además, comerán a tal velocidad que no será raro que sufran empachos, vómitos e, incluso, torsión gástrica. Décima regla: lo ideal es que el amo se preocupe de dividir la ración en dos o tres tomas diarias.

LA VITAMINA C PREVIENE LOS RESFRIASDOS
Una vez más, los remedios humanos se extrapolan a los animales. Cuando llega la época de resfriados, las personas acostumbran a tomar vitamina C para prevenir su aparición. Sin embargo, a diferencia del hombre, el organismo del perro está capacitado para producir esta vitamina en cantidades suficientes, y no necesitan ningún aporte extra. Es más, su exceso puede provocar hipercalemias (exceso de calcio) y problemas óseos. Algunos ejemplares, como el dálmata, también podrían padecer cálculos urinarios. Undécima regla: nunca hay que suministrar vitamina C al perro.

UN DÍA DE AYUNO PARA MANTENER LA LÍNEA
A la mayoría de los dueños les gustaría que sus perros conservasen siempre una buena figura, pero no por ello hay que matarlos de hambre una vez a la semana. Ya va siendo hora de desechar esos tópicos que aseguran que no ingerir nada de alimento durante 24 horas ayuda a limpiar el organismo. Al contrario, el ayuno involuntario aumenta la ansiedad y, cuando finaliza, la voracidad del perro es tal que el vómito, probablemente hace su aparición. Duodécima regla: a no ser que existan razones muy poderosas para ello (empachos, vómitos o diarreas), no se debe imponer ningún ayuno al perro.




Resumen por Dra. Alejandra Medina M

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